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martes, 23 de junio de 2009

Filosofía moderna


La Filosofía moderna, pertenece a la Edad Moderna, el filósofo René Descartes, es considerado como el "Padre de la Filosofía Moderna".


Corrientes filosóficas


Filosofía política

La filosofía política es una rama de la filosofía que estudia cuestiones fundamentales acerca del gobierno, la política, la libertad, la justicia, la propiedad, los derechos y la aplicación de un código legal por la autoridad: qué son, por qué (o incluso si) son necesarios, qué hace a un gobierno legítimo, qué derechos y libertades debe proteger y por qué, qué forma debe adoptar y por qué, qué obligaciones tienen los ciudadanos para con un gobierno legítimo (si acaso alguna), y cuándo pueden derrocarlo legítimamente (si alguna vez). En un sentido vernacular, el término "filosofía política" a menudo se refiere a una perspectiva general, o a una ética, creencia o actitud específica, sobre la política que no necesariamente debe pertenecer a la disciplina técnica de la filosofía.

Los fundamentos de la filosofía política han variado a través de la historia. Así para los griegos la ciudad era el centro y fin de toda actividad política. En el Medioevo toda actividad política se centra en las relaciones que debe mantener el ser humano con el orden dado por Dios. A partir del Renacimiento la política adopta un enfoque básicamente antropocéntrico. Los principales autores que han desarrollado los contenidos de la Filosofía Política han sido Auguste Comte, Émile Durkheim, Alexis Tocqueville, William Edward Burghardt Du Bois, Karl Marx, los autores de la llamada Escuela de Frankfurt como Habermas, Adorno, los filosofos anglosajones como Ronald Dworkin, John Rawls o Cass Sunstein, John Elster o Cohen y los estructuralistas como Michel Foucault o Althusser entre muchos otros pensadores y pensadoras.


Racionalismo
El racionalismo (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que apareció en Francia en el siglo XVII, formulada por René Descartes, que se opone al empirismo y que es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.
El racionalismo ha aparecido de distintas formas desde las primeras etapas de la filosofía occidental, pero se identifica ante todo con la tradición que proviene del filósofo y científico francés del siglo XVII René Descartes, quien creía que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y también de la filosofía. Mantenía que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, evidentes en sí, de las que es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos europeos, como el holandés Baruch Spinoza y el pensador y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz. Se opusieron a ella los empiristas británicos, como John Locke y David Hume, que creían que todas las ideas procedían de los sentidos.
El racionalismo epistemológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria, como en el deísmo. Desde finales del año 1800, el racionalismo ha jugado sobre todo un papel antirreligioso en la teología.
Racionalismo es una corriente filosófica europea que, posteriormente fue subdividida por los historiadores en dos bloques antagónicos: racionalismo y empirismo. Comprende todo el siglo XVII y es un largo e intenso epígono metafísico a los grandes progresos de la ciencia del Renacimiento. En él la filosofía adopta el paradigma matemático de la geometría y el paradigma experimental de la física, oponiéndose tanto al escepticismo pirrónico como al formalismo escolástico.
Sus características principales son:
-Confianza en el poder de la razón.
-Postulación de las ideas innatas. (Véase Innatismo )
-Utilización del método lógico-matemático para explicar los razonamientos y del empírico para confirmarlos cuando ello es posible.
-Recuperación de doctrinas clásicas, como el atomismo (Gassendi), el fatalismo (Spinoza) o el platonismo gnoseológico (Leibniz).
-Crítica y revisionismo escolástico.
-Mecanicismo del universo.
-Racionalismo y empirismo constituyeron la base filosófica de la Ilustración.


Empirismo

David Hume es considerado el más importante empirista y personaje de la Ilustración escocesa. Se presenta su estatua en Edimburgo, Escocia.




Empirismo proviene del término griego εμπειρισμός (textualmente, experiencia), la translación latina es experientia, de la que se deriva la palabra experiencia. También se deriva del termino griego y romano de empírico, refiriéndose a médicos que consiguen sus habilidades de la experiencia práctica, oponiéndose a la instrucción en la teoría.




En filosofía , el empirismo es una teoría del conocimiento, la cual enfatiza el papel de la experiencia, especialmente la percepción sensorial, en la formación de ideas. Con empirismo señalamos la importancia del conocimiento que se basa en la experiencia para validarse como tal, que significa que la experiencia es la base de todos los conocimientos. Parte del mundo sensible para formar los conceptos: lo que uno ha experimentado, lo ha experimentado (Whitehead).




En la filosofía de la ciencia, el empirismo es una teoría del conocimiento, que enfatiza los aspectos del conocimiento científico que están cercanamente relacionados con la experiencia, o en el caso científico mediante la experimentación. Es requerimiento fundamental del método científico, que todas las hipótesis y teorías deben ser pre-probadas o probadas mediante la observación del mundo natural, restándole importancia al raciocinio a priori, la intuición o la revelación.





Uso filosófico
El término "empirismo" fue originalmente usado para referirse a antiguos practicantes de la medicina griega como Peter Kings, Ivan Van-Johnson, Miguel Andre etc. quienes rechazaron la adherencia a las doctrinas de ese entonces; por el contrario prefiriendo la observación de fenómenos percibidos por la experiencia. La doctrina del empirismo fue por primera vez explícitamente formulada por John Locke en el Siglo XVII. Locke argumentó que el cerebro de un bebé recién nacido es como una tabula rasa (Locke usa la expresión "white paper", "papel en blanco"), en el cual las experiencias dejan marcas. El empirismo niega rotundamente que los humanos tengan ideas innatas o que cual cosa sea entendible sin tener que hacer alusión a la experiencia.




El empirismo no sostiene que nosotros tenemos un conocimiento empírico automático. Por el contrario, según el punto de vista empírico, para que cualquier conocimiento sea deducido, tiene que obtenerse de un sentido basado en la experiencia.




El empirismo filosófico ha contrastado con la escuela filosófica conocida como racionalismo, que opina que el conocimiento se obtiene mediante la razón, independientemente de los sentidos o la experiencia. De todos modos, actualmente esta diferencia de opiniones es tomada como una exageración de los temas filosóficos envueltos en la controversia; puesto que los máximos racionalistas (Descartes, Spinoza y Leibniz) fueron partidarios del método científico empírico de su época. Al igual que Locke, que alegó que ciertos conocimientos (el conocimiento de la existencia de Dios) puede ser hallados mediante la intuición y el razonamiento.




Entre algunos de los más influyentes filósofos que estuvieron asociados con el empirismo se citan: Aristóteles, Tomás de Aquino, Francis Bacon, Thomas Hobbes, John Locke, George Berkeley, David Hume y John Stuart Mill.





Historia
La filosofía empirista clásica evoluciona a lo largo de los siglos XVII y XVIII, naciendo y desarrollándose especialmente en las Islas Británicas. Propugna que el origen del conocimiento es la experiencia y que la mente es como un papel en blanco (Locke), sin ideas innatas, esto implica la negación de las ideas del racionalismo, y que el conocimiento humano no es ilimitado; la experiencia y percepción es su límite; la consecuencia filosófica de esta afirmación lleva a la negación de la metafísica (conocimiento de realidades metaempíricas como Dios o el alma). Todo conocimiento es el conocimiento de las ideas y no de las cosas; pensar se reduce a relacionar ideas entre sí, y éstas surgen a partir de las impresiones de los sentidos, por lo tanto una idea será válida sólo cuando reproduzca fielmente una impresión. Por ejemplo: la idea de un centauro es la unión de la imagen de un hombre con un caballo, pero, ya que no reproduce fielmente ninguna de las impresiones, es inválida.





El más importante y radical empirista fue Hume (1711-1776). Él sostenía un empirismo moderado, no extremo como el de Pirrón, ya que para la vida diaria es necesario creer en la verdad de ciertas afirmaciones y además la suspensión de todo juicio nos llevaría a la inacción, a la dominación, y eso no era a lo que aspiraba Hume, él quería despertar una actitud crítica, opuesta al fanatismo. Otros importantes autores del empirismo clásico fueron John Locke (1632-1704) y George Berkeley (1685-1753).





Antiguas formas de empirismo incluyen las labores epistemológicas de Buda, Aristóteles, Alhazen, Avicena, Averroes, Tomás de Aquino y Roger Bacon, además de otros menos conocidos.
Los primeros empiristas en la Filosofía Occidental eran probablemente los sofistas (X Siglo a.C.), quienes negaron las especulaciones racionalistas sobre el mundo natural común a sus predecesores, en favor de enfocarse "en tan relativas entidades como el hombre y la sociedad".





Los sofistas invocaron argumentos semánticos, que eran vistos de buena manera por los filósofos de ese tiempo, para socavar en la reclamación de la razón pura.





Cerca de un siglo después, actuando contra los profundos racionalistas y los especulativos de Platón (427-347 a.c.), Aristóteles (384-322 a. C.) en sus años posteriores colocó un enorme énfasis en lo que es recibido por los sentidos, denominado conocimiento a posteriori (el saber obtenido mediante la experiencia). Aristóteles aplicó el término filosofía natural a la labor de hacer sentido de la Naturaleza, usando lo que más adelante se llamaría razonamiento inductivo, para mediante la observación repetida de acontecimientos u objetos de la misma índole se establezca una conclusión para los objetos o acontecimientos de dicha naturaleza. Esta teoría era la oposición al Mundo de las ideas de Platón, que dependía de suposiciones a priori.




En sus periodos medianos y tardíos, Aristóteles se volvío insatisfecho con el punto de vista de Platón y creó una expectación estrictamente creciente para más confirmaciones empíricas explícitas de todas las hipótesis. Aristóteles también declaró el núcleo empírico consignado en que el conocimiento humano de la realidad está basado en la experiencia sensorial.




Una generación después de Aristóteles, los estoicos y los epicúreos formularon explicaciones empíricas más explícitas de la formación de ideas y conceptos. Los estoicos, anticiparon a Locke por 2000 años, afirmaron que la mente humana es una "hoja en blanco" o "tabula rasa" que se va llenando de ideas mediante la percepción de los sentidos (aunque actualmente se le dan los créditos a Locke por este concepto). Sin embargo, ellos mantuvieron que habían ciertas nociones generales, que están presentes en la mente de todas las personas (conocimiento a priori). Los epicúreos mantuvieron un punto de vista más fuerte hacia el conocimiento a posteriori. Para ellos los conceptos mentales son copias de experiencias sensoriales o imágenes de la memoria, y las sensaciones son evidencias buenas e invariables de sus causas. Ellos trataron de explicar cómo los objetos producen impresiones sensoriales. Las ideas de los estoicos y los epicúreos fueron tomadas por los escépticos, en particular Sexto Empírico, el primer escéptico moderado.




Cerca de los escolásticos intermedios, Tomás de Aquino tomó de Aristóteles el famoso axioma peripatético: "Nada está en el intelecto si no estuvo primero en los sentidos". Aquino también aseveró que la existencia de Dios podía ser afirmada mediante la razón natural. Aquino utilizó una variación en la noción aristotélica de "intelecto activo", que el interpretó como la habilidad de convertir significados universales de datos empíricos (datos obtenidos mediante los sentidos) en ideas abstractas.





Empirismo británico
Conceptos pasados de la existencia de "ideas innatas" eran el tema de debate entre los racionalistas continentales y los empiristas británicos desde el siglo XVII hasta el final del siglo XVIII. John Locke, George Berkeley y David Hume eran los máximos exponentes del empirismo.





Respondiendo al racionalismo continental, defendido por René Descartes, John Locke (1632-1704) escribió a finales del siglo XVII Ensayo sobre el entendimiento humano (1689), en este propuso una nueva y muy influyente punto de vista, en la cual alegaba que el único conocimiento que los humanos pueden poseer es el conocimiento a posteriori (el conocimiento basado en la experiencia). Locke es famoso por su proposición de que la mente humana es una Tabula rasa u hoja en blanco, en la cual se escriben las experiencias derivadas de impresiones sensoriales a medida que la vida de una persona prosigue. Hay dos fuentes de nuestras ideas: sensación (provenientes de los sentidos) y reflexión (provenientes de las operaciones mentales: pensamientos, memorias...), en ambas se hace una distinción entre ideas complejas y simples.





Las ideas simples son creadas de un modo pasivo en la mente, luego de obtenerlas mediante la sensación. Por el contrario, las ideas complejas se crean después de la combinación, comparación o abstracción de las ideas simples. Por ejemplo: la idea de un cuerno al igual que la de un caballo son ambas ideas simples, pero al juntarse para representar a un unicornio se convierten en una idea compleja. De acuerdo con Locke, nuestro conocimiento de las cosas es una percepción de ideas, que están en acuerdo o desacuerdo con cada otra, que es lo contrario al principio de certeza de Descartes.




Una generación después, el obispo irlandés George Berkeley (1685-1753) determinó que el punto de vista de Locke abrió inmediatamente una puerta para el eventual ateísmo. Mediante sus teorías ideó una extraña forma de empirismo, en el cual los objetos existen si son percibidos "Esse est percipi" (Ser es ser percibido). Berkeley aseguró que un objeto siempre es percibido, porque si un humano no lo percibe, Dios sería la entidad encargada de percibirlo; debido a estas afirmaciones Locke negó que las ideas de Berkeley fueran empíricas sino idealistas. Para Berkeley Dios percibe los objetos cuando los humanos no están cerca para hacerlo. La ideología de Berkeley se llamaría luego idealismo subjetivo (la corriente filosófica que mantiene que la percepción es la fuente de la existencia.





El filósofo escocés David Hume (1711-1776) añadió al empirismo un punto de vista en extremo escéptico, que trajo para contrarrestar los muchos artículos de Descartes, Locke y Berkeley, argumentando que el principio fundamental de la filosofía se estaba desviando. Hume dividió el conocimiento humano en dos categorías: en la relación de ideas y en la relación de hechos ("que el cuadrado de la hipotenusa es igual a dos triángulos" es un ejemplo de " relación de ideas") y ("que el Sol salga por el Este" es un ejemplo de "relación de hechos"). Hume también trató de establecer de qué objetos se puede encargar y de cuales no, nuestro entendimiento. Hume pensaba que todas las ideas de las personas son derivadas de "impresiones". Para Hume, una "impresión" corresponde a lo que llamamos una sensación. El recordar o imaginar tales impresiones es el tener una idea. Por lo tanto las ideas son la legítima copia de las impresiones.




Por vía de sus argumentos escépticos (los cuales se hicieron famoso por la tenacidad de su lógica) él mantuvo que todo conocimiento, aún las más básicas creencias del mundo natural, no pueden establecidas por la razón (principio del racionalismo, contraparte filosófica del empirismo).








En vez, él argumentó que nuestras creencias son un resultado de la acumulación de hábitos, mediante la experiencia sensorial. Además de muchos más argumentos, Hume también le dio un importante enfoque al debate del método científico, cuestionando el problema de la inducción (que trata del las consecuencias negativas de la utilización de la inducción en las verdades empíricas). Hume insistió que se requería razonamiento inductivo para lograr entender el razonamiento inductivo, por ende la justificación es una argumento redondo. La conclusión de Hume en cuanto al problema de la inducción, es que no hay certeza de que el futuro se asemeje al pasado. Hume propuso una simple instancia, en la que se supone que nosotros no podemos estar seguros mediante el razonamiento inductivo de que el sol continuará poniéndose en el Este, pero esperamos que lo haga porque lo ha hecho repetidas veces en el pasado (el razonamiento inductivo propone que mediante la observación repetida de un fenómeno o hecho se pueden sacar conclusiones generales).




Hume concluyó en que las creencias en un mundo externo constatadas por el razonamiento inductivo no son racionalmente justificables. De acuerdo con Hume estas creencias pueden ser aceptadas, debido a que se basan en el instinto y la costumbre. El legado dejado por Hume se basa en la duda de sus argumentos escépticos sobre la legitimidad de los razonamientos inductivos, lo que conllevó a muchos de sus seguidores a dudar del razonamiento inductivo.










Fenomenología
La mayoría de los seguidores de Hume negaron la conclusión de Hume, que creía en un mundo externo racionalmente injustificable, alegando que los propios principios de Hume contenían explícitamente la justificación racional para tal creencia, que deja por fuera del tema al instinto humano, sus costumbres y hábitos. De acuerdo con una teoría empírica extrema conocida como Fenomenología, anticipada por los argumentos de David Hume y George Berkeley, la cual dicta que un objeto físico es una construcción fuera de nuestras experiencias. La fenomenología ha sido llamada "una filosofía descriptiva de la experiencia". Franz Brentano (1838-1917) ideó la psicología descriptiva y se considera el padre de la escuela fenomenológica. La fenomenología es la vista que determina que los objetos físicos (propiedades y eventos) son reducibles a objetos mentales (propiedades y eventos). En última instancia, sólo los objetos mentales (propiedades, eventos) existen, debido al cercanamente relacionado tema idealismo subjetivo. Por la manera fenoménica de pensar, el tener una experiencia visual de un objeto física real es el tener una experiencia que pertenece a un cierto grupo de experiencias no sensoriales, pero que al fin y al cabo son experiencias, fundamentales en la razón empírica. Este tipo de experiencias posee una constancia y coherencia, que falta en las demás descripciones de este tipo de experiencias, en las que se retratan las alucinaciones, por ejemplo. De este modo John Stuart Mill propuso la fenomenología a la mitad del Siglo XIX, afirmado en "la posibilidad de la permanencia de la sensación".









El empirismo de Mill asumió que el conocimiento no es adquirido por la experiencia directa sino que es una inferencia inductiva de la experiencia directa. Los problemas que otros filósofos tuvieron con la posición de Mill están relacionados con los siguientes temas: En primer lugar, las formulaciones de Mill tienen dificultades al describir lo que es una experiencia directa porque sólo diferencia entre sensaciones verdaderas y posibles.











Moralistas franceses


Bajo la denominación de moralistas franceses se engloba un grupo heterogéneo de pensadores franceses de los siglos XVII y XVIII. Se trata de una corriente que surge con Montaigne (1533 - 1592) y que culmina junto con la Ilustración.




Moralistas no en el sentido de defensores de una moral conservadora, sino, antes bien, de la crítica de las costumbres (mores), estos fueron agudos observadores de la mentalidad y el espíritu de su época.





Entre los moralistas franceses más destacados se encuentran:


-François de La Rochefoucauld (1613-1680)
-Jean de La Fontaine (1621-1695)
-Blaise Pascal (1623-1662)
-Jean de La Bruyère (1645-1696)
-François Marie Arouet, llamado Voltaire (1694-1778)
-Luc de Clapiers, marqués de Vauvenargues (1715-1747)
-Nicolas-Sebastien Roch, llamado Nicolas Chamfort (1741-1794)
-Antoine de Rivarol (1753-1801)
-Joseph Joubert(1754-1824)
-Henri Bayle, llamado Stendhal (1783-1842)









Idealismo



En filosofía, Idealismo designa las teorías que —en oposición al Materialismo— sostienen que la realidad extramental no es cognoscible tal como es en sí misma, y que el objeto del conocimiento está pre formado o construido por la actividad cognoscitiva.





Principios y variantes
Las distintas variantes de idealismo postulan distintos principios que modelan y conforman nuestra imagen del mundo de una manera determinada:





1) La entidad en sí de lo real permanece en principio incognoscible, aunque la reflexión permita aproximarse asintóticamente a un conocimiento más refinado, en las teorías del idealismo subjetivo o trascendental.




2) En el caso de las teorías del idealismo objetivo, esta doctrina epistemológica se complementa con la teoría metafísica de que el objeto conocido no tiene más realidad que su ser pensado por el sujeto; mediante la auto conciencia de éste, la verdadera esencia del objeto se devela como la actividad subjetiva de pensamiento como algo real y no abstracto.




La definición que antecede corresponde, dentro de las escuelas filosóficas, al idealismo alemán y en concreto a Kant. No obstante Kant es al mismo tiempo materialista, pues contempla la existencia del mundo exterior, independientemente del hombre, cognoscible para éste, aunque no en su totalidad; la cosa en sí es para Kant un residuo del idealismo. El objeto del conocimiento es, y es una perogrullada, conocer, y ello no es una actividad exclusiva del hombre. Esta oposición formal o académica, que de suyo se comprende, oculta sin embargo la esencia de la filosofía, es decir, la relación entre el ser y el pensar; dualismo entre ambos o identidad. ¿Es el mundo "real" como lo muestran nuestros sentidos? o ¿es parte sí, parte no? ¿Puede el hombre conocer la cosa en sí de Kant; la esencia de la materia?




El idealismo distingue, por lo tanto, entre:





1) El fenómeno (del griego φαινομαι, fainomai, "mostrarse" o "aparecer"), que es el objeto en tanto que es conocido (como "aparece" frente a los sentidos y la inteligencia); y




2) El noúmeno (del griego νοεω, noeo, "comprender" o "inteligir"), que es el objeto tal como sería en sí mismo.




La realidad para el idealismo no consistirá en aquello que está frente al sujeto como algo dado que existe por si mismo, sino en aquello que está en el sujeto como "un contenido de su conciencia"





Características
Las características principales de este movimiento, resumiendo, son:




1) No conocemos las cosas tal y como son en sí (noúmeno), sino lo que aparece aquí y ahora (fenómeno).


2) El sujeto construye, al menos en parte, el objeto: para Kant el sujeto es activo en el sentido de que influye en lo conocido a partir de sus estructuras aprióricas y de los procesos que en ellas descansan.


3) El conocimiento es independiente de la experiencia, porque los objetos del conocimiento son los juicios a priori.


4) Pero al conocimiento sólo se puede llegar a través de la experiencia porque el objeto del conocimiento son los juicios sintéticos.





Representantes e influencia posterior


Filósofos idealistas fueron:
1) Immanuel Kant, desarrollador del idealismo alemán;
2) Los neokantianos; y
3) Los precursores de tres variantes del idealismo:


a)idealismo subjetivo de Johann Gottlieb Fichte,
b)idealismo objetivo de Friedrich Wilhelm Schelling
c)idealismo absoluto de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, así como las distintas escuelas hegelianas.





Varias formas de teoría científica (sobre todo el esencialismo de Pierre Duhem, el falsacionismo de Karl Popper y el constructivismo) son idealistas en distinta manera y grado.




En un sentido radicalmente distinto, se denomina a veces idealismo a la teoría platónica de que las Ideas (la forma inteligible de las cosas, comparable a la esencia en el sentido aristotélico del término) existen separadamente de los objetos en un mundo inteligible.





Conclusión
En la historia del transcurso del pensamiento filosófico el idealismo es una variante fundamental de esa historia. Es la actitud del filósofo que no se conforma con lo que en apariencia, "hay". Postula mejor una realidad superior inextricablemente ligada a la estructura intrínseca de la conciencia humana.




No es en modo alguno la actitud espontánea de la existencia individual. Es una actitud a la que trabajosamente se ha llegado en la historia, y a la que no muchos hombres pueden acceder, chocando con la dificultad de encontrar en la conciencia, un mediador, entre objeto y sujeto.











Utilitarismo



El utilitarismo es un marco teórico para la moralidad, basado en una maximización cuantitativa de consecuencias buenas para una población. La moralidad de cualquier acción o ley viene definida por su utilidad para la humanidad. Utilidad es una palabra que significa que las consecuencias positivas deben estar maximizadas. Estas consecuencias usualmente incluyen felicidad o satisfacción de las preferencias. El utilitarismo es a veces resumido como "el máximo bienestar para el máximo número de personas". En resumen, el utilitarismo recomienda emplear métodos que produzcan más felicidad o aumenten la felicidad en el mundo.






Historia del Utilitarismo
El utilitarismo fue propuesto originalmente durante los siglos XVIII y XIX en Inglaterra por Jeremy Bentham y su seguidor James Mill, aunque también se puede remontar a filósofos de la Grecia Antigua como Parménides. Tanto la filosofía de Epicuro como la de Bentham pueden ser consideradas como dos tipos de consecuencialismo hedonista, pues juzgan la corrección de las acciones según su resultado (consecuencialista) en términos de cantidad de placer o felicidad obtenida (hedonismo).




Hay un debate sobre quién usó, por primera vez, el término "utilitarismo", si Bentham o Mill: James Mill (Autobiography, ed. J. S. Cross (1924), p. 56) dice que él fue el primero en utilizar el término "utilitarianism" en relación con la "sociedad" que había propuesto fundar: "Utilitarian Society". Pero en una obra de Bentham, de 1780 (solo editada póstumamente), se descubrió que este autor lo usó primero que Mill, cuando quiso crear la "Secta del Utilitarismo" por esos años.
"Como movimiento dedicado a la reforma -escribió Bertrand Russell-, el utilitarismo ha logrado ciertamente, más que todas las filosofías idealistas juntas, y lo ha hecho sin grandes alharacas".





Tipos de utilitarismo


Utilitarismo negativista
Muchas teorías utilitaristas defienden la producción del máximo bienestar para el máximo número de personas. El utilitarismo negativista cree necesario prevenir la mayor cantidad de dolor o daño para el mayor número de personas. Los defensores de esta interpretación del utilitarismo argumentan que ésta propone una fórmula ética más eficaz, pues hay más posibilidades de crear daños que de crear bienestar, y los daños mayores conllevan más consecuencias que los más grandes bienes. Es lo contrario del utilitarismo positivo. defienden la produccion del máximo bienestar para el máximo número de personas.




Utilitarismo del acto contra el utilitarismo de las normas
Se han propuesto otras formas de utilitarismo. La forma tradicional de utilitarismo es la del utilitarismo del acto, que afirma que el mejor acto es el que aporta la máxima utilidad. Una forma alternativa es el utilitarismo de las normas, que afirma que el mejor acto es aquel que forme parte de una norma que sea la que nos proporciona más utilidad.




Muchos utilitaristas argumentarían que el utilitarismo no sólo comprende los actos, sino que también los deseos y disposiciones, premios y castigos, reglas e instituciones.





Utilitarismo preferencial
En un tipo particular de utilitarismo que define a la utilidad en términos de satisfacción de las preferencias. Los utilitaristas de la preferencia afirman que lo correcto a hacer es aquello que produzca las mejores consecuencias, pero definiendo a las mejores consecuencias en términos de satisfacción de las preferencias, que incluiría conceptos como la "reputación" antes que el puro hedonismo.






Críticos del utilitarismo
Los críticos argumentan que esta visión se enfrenta a muchos problemas, uno de los cuales es el de la dificultad de comparar la utilidad entre diferentes personas. Muchos de los primeros utilitaristas creían que la felicidad podía ser medida cuantitativamente y ser comparada a través de cálculos, aunque ninguno consiguió hacer un cálculo semejante en la práctica.




Se ha argumentado que la felicidad de personas diferentes es inconmensurable, y que este cálculo es imposible, pero no solo en práctica sino como principio. Los defensores del utilitarismo responden a esto afirmando que ante éste problema se encuentra cualquiera que tenga que escoger entre dos estados alternativos que imponen serias cargas a las personas implicadas. Si la felicidad fuera inconmensurable, la muerte de cientos de personas no sería peor que la muerte de una.




Otro de los argumentos en contra del utilitarismo, según James Rachels en su Introducción a la Filosofía Moral, es la acusación de que esta forma de actuar es demasiado exigente y elimina la distinción entre deberes y acciones sepererogatorias.




Para sustentar esto los antiutilitaristas parten de lo que reconoce el propio filósofo utilitarista John Stuart Mill: "el utilitarista obliga a ser tan estrictmente imparcial como un espectador desinteresado y benévolo".




Tomando en cuenta como palabra clave "obliga", los filósofos adversos a Bentham y Mill plantearon a través de ejemplos imaginarios, dos maneras de distinguir las acciones caritativas de las personas: aquellas que adoptan una posición utilitaria, deben forzosa y obligatoriamente deshacerse de sus bienes para contribuir al bienestar de los demás, aún si por esta causa su estatus social queda a la altura de los más pobres.




El utilitarista congruente debería por decisión propia o por conciencia donar parte de sus riquezas si estas producen más felicidad que al conservarlas para sí.




Por otro lado, los utilitaristas responden a tales críticas con el argumento que los ejemplos propuestos son totalmente imaginarios y sólo en la mente de algunos filósofos sucederían tales cosas, siendo que la utilidad se encarga de decir por qué son o no son convenientes en la vida real.




El filósofo utilitarista australiano J. J. C. Smart nos aclara que debemos de tener mucho cuidado con el sentido común, porque en ocasiones éste está influenciado por nuestros sentimientos, o sea que a veces la interpretación que hacemos de una situación determinada puede estar inspirada por las costumbres y preceptos aprendidos de nuestros padres, la sociedad, etc. Tal vez, ésta sea la más grande aportación del utilitarismo, su puesta en duda del sentido común como fuente de la moral.




El utilitarismo ha sido también criticado por llegar a tales conclusiones contrarias a la moral del "sentido común". Por ejemplo, si estuviéramos forzados a escoger entre salvar a nuestro propio hijo o salvar a dos hijos de gente a la que no conocemos, la mayoría de gente escogería el salvar a su propio hijo. En cambio, el utilitarismo defendería salvar a los otros dos, pues dos personas tienen un potencial mayor de felicidad futura que una.




Los utilitaristas responden a este argumento diciendo que el "sentido común" ha sido utilizado para justificar muchas posiciones en temas controvertidos y esta noción de sentido común varía según el individuo, haciendo que no pueda ser una base para una moralidad común.




John Rawls (1921-2002) rechaza el utilitarismo, tanto el normativo como el de los actos, pues hace que los derechos dependan de las buenas consecuencias de su reconocimiento, y esto es incompatible con el liberalismo. Por ejemplo, si la esclavitud o la tortura es beneficiosa para el conjunto de la población podría ser justificada teóricamente por el utilitarismo. Rawls defiende que la ética política debe partir de la posición original.




Los utilitaristas argumentan que Rawls no tiene en cuenta el impacto indirecto de la aceptación de políticas inhumanas.




Es importante destacar que la mayoría de críticas van dirigidas al utilitarismo de los actos, y que es posible para un utilitarista de las normas llegar a conclusiones que sean compatibles con los críticos.




De hecho, John Stuart Mill consideró que Immanuel Kant (1724-1804) era un utilitarista de las normas. Según Mill los imperativos categóricos de Kant solo tienen sentido en casos de violencia si consideramos las consecuencias de la acción. Kant afirma que el vivir egoístamente no puede ser universalizado pues todos necesitamos el afecto en algún u otro momento. Según Mill este argumento se basa en las consecuencias. Puede observarse que algunas formas de utilitarismo son potencialmente compatibles con el kantianismo y otras filosofías morales.




R. M. Hare es otro ejemplo de utilitarista que ha adaptado su filosofía al kantianismo. No basa su teoría en el principio de la utilidad. Cree que podemos hacer consideraciones utilitaristas al formular juicios universales. A esta filosofía él la llama prescriptivismo universal.











Irracionalismo



El término irracionalismo designa genéricamente a las corrientes filosóficas que privilegian el ejercicio de la voluntad, la individualidad y los impulsos sexuales por encima de la comprensión racional del mundo objetivo. Como tal, no se aplica a una escuela específica sino que designa una tendencia general en el curso de la historia de la Filosofía. Sin embargo, por antonomasia suele aplicarse el término a las distintas corrientes existencialistas y nietzscheanas que reaccionaron contra la hegemonía de la filosofía positivista y neokantiana en la primera mitad del siglo XX. El postmodernismo contemporáneo es también, con frecuencia, irracionalista.




La validez del término es en sí una quaestio disputata en el seno de la filosofía; los defensores de posiciones racionalistas argumentan que todavía la crítica de la comprensibilidad del mundo o de la primacía de las facultades intelectivas sobre las pulsiones psíquicas o biológicas se realiza mediante la razón. Por este motivo, se prefiere a veces aplicar la denominación de vitalismo.





Origen
Los orígenes de la mayoría de las corrientes irracionalistas contemporáneas se hallan en la crítica a la filosofía de Hegel, cuyo sistema de idealismo objetivo representó el máximo esfuerzo por subsumir todas las aparentes contradicciones de la experiencia en una unidad lógica que ascendiera paulatinamente, por medio de la síntesis intelectual de los opuestos, hacia el saber absoluto.




Desde posiciones filosóficas radicalmente diferentes, pensadores como Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard, Bergson o Unamuno pueden ser considerados irracionalistas o vitalistas, en más o menos abierta oposición a la dialéctica hegeliana. Dentro de un amplio radio de pensamiento, encuentran un denominador común en la explicación del fenónemo de la vida.




Schopenhauer, por ejemplo, contrapone el principio de la voluntad ciega e irracional a los hechos objetivos, que no pueden modificar esta tendencia de los seres humanos; Kierkegaard establece que la verdad está en la subjetividad que debe llevar al hombre a la responsabilidad de sus decisiones y, en un paso siguiente, a la trascendencia de su propio yo, a Dios y la conquista de la individualidad; Nietzsche cree en la voluntad de poder y en la imposibilidad de conocimiento, pues el mundo no tiene dirección objetiva; Bergson es el exponente más acabado del vitalismo irracionalista de comienzos del siglo XX, con su teoría del impulso vital y de la intuición como base de la actividad filosófica; Unamuno, pensador asistemático, se opone al racionalismo y exalta "la fe por la fe misma" ante el escepticismo al que necesariamente conduce la razón.

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